Nov 20 2017

Los buenos gestos de Gestus

Por : Reynaldo García Blanco

Ya varios medios de información comienzan a llamar la atención sobre el estreno que llevó a cabo el grupo teatral santiaguero Gestus, en el teatro Martí, el pasado miércoles 15 de noviembre del año de gracia 2017.

Cartel de la puesta en escena “Yo no tengo la culpa de haber nacido tan sexy”

Se trata de “Yo no tengo la culpa de haber nacido tan sexy” que es una adaptación de Yelenis Peña Pino a partir de la versión de Abilio Estévez de la novela homónima de Eduardo Medicutti. Esta obra cuenta con los actores Elizabeth Legrá Guilarte y Diuvel Canela; la dirección artística y puesta en escena de Yelenis Peña Pino y dirección general de Nelly Rosales.

Una mirada dolorosa, punzante y que pasa por pizcas de un humor que lacera y nos vamos a casa con el triste regusto de que tenemos mucho que avanzar en lo de la aceptación de la diversidad sexual que nos rodea.

En la pieza original de Eduardo Medicutti y que en esta ocasión se ha respetado con mucha habilidad, Rebeca de Windsor, una encantadora mujer dedicada al mundo del entretenimiento y el espectáculo, descubre de repente frente al espejo que el tiempo (el implacable, como diría el poeta) comienza a dejar las marcas y descalabros que nunca deseamos que llegasen. Una Rebeca de Windsor que siempre ha apostado por la firmeza de ser quien es, defender sus principios no acepta esos retos que el acontecer biológico le pone por delante y decide, como en un acto heroico o suicida iniciar el escabroso y largo camino de la santidad. Hasta aquí todo sería correcto “como acto ficcional” si no fuera porque Rebeca de Windsor fue por muchos años un individuo llamado Jesús López Soler y a partir de aquí la memoria afectiva, las contradicciones internas, el entorno familiar se entronca con prejuicios, los malestares sociales y el desencanto de unos pocos que deciden asumir sus actos de vida y fe con la misma valentía de los héroes.

Vale destacar en esta puesta de “Yo no tengo la culpa de haber nacido tan sexy” el valioso trabajo de dirección actoral que ha llevado a cabo Yelenis Peña Pino. Los actores Elizabeth Legrá Guilarte y Diuvel Canela despliegan sus dotes histriónicas (más allá de lo caricaturesco) con eficacia. Recordaba a Dario Fo cuando explicaba como la fuerza de ciertos movimientos es resultado de una síntesis, de una recapitulación ya fuera por la concentración de una acción en un pequeño espacio que requiere gran energía (en el caso que nos ocupa, obra pensada para teatro arena) que requiere gran energía. Y es esa energía que Yelenis Peña Pino busca, saca, aporta junto con los actores.

Elizabeth Legrá Guilarte y Diuvel Canela se desempeñan con un encanto sutil. Sobre la marcha irán mejorando esos desempeños. Etienne Decroux hablaba del actor como un hombre condenado a parecerse a un hombre, un hombre que imita a un cuerpo. Dos desempeños actorales, dos energías diferentes en pos de un mismo mensaje. En algunos mmomentos, muy pocos, volver a recordar a Eugenio Barba citando a la maestra de Katsuko Asuma: Matar la respiración. Matar el ritmo. Darse cuenta de la tendencia a unir de manera automática el gesto al ritmo de la respiración y música, e infringir esos ámbitos. No más.  

“Yo no tengo la culpa de haber nacido tan sexy” viene a mover un poco el estado de gracia (no entender estado de desgracia) en que ha estado asistiendo el teatro en Santiago de Cuba en los días que corren.

Sea entonces el agradecimiento y las albricias por los buenos gestos de Gestus.

1 comentario

    • yo on 22 noviembre, 2017 at 14:43
    • Responder

    Muy interesante la puesta del grupo de teatro gestus marcando un antes y un después para el teatro santiaguero con su joven creadora Yelenis peña pino

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