Los nobles desafíos naif de Mella

Por Luis Rey Yero

En las localidades santiagueras de Mella, San Luis y Songo-La Maya se produjo un memorable encuentro signado por la voluntad de creación de sus artistas locales. Durante cuatro días confraternizaron más de veinte  pintores participantes en el III Salón regional de arte naif Ruperto Jay Matamoros, donde se sintió el profundo interés por dar a conocer las bondades de sus respectivos terruños. Fue como una revelación mágica, bucólica, inmersa en la imaginería popular de quienes expresan a través del trazo un amor hacia el entorno inmediato que los vio nacer. Auténticos, con una cosmovisión muy personal, sin los afeites de las grandes ciudades, cada cual dio lo mejor de sí en las obras exhibidas. Hay razón para reconocer al grupo gestor del proyecto Ruta para una historia, hacedores de esa labor encomiable de rescate del patrimonio simbólico territorial.

Cartel del III Salón de Arte naif Ruperto Jay Matamoros

Sus artistas son cronistas que registran el acontecer cotidiano con la gracia, humor refinado y fantasía sin límites. En las obras exhibidas se denotan espacios generalmente ingrávidos donde no hay tiempo para expresar los dolores de nuestra época convulsa, más bien ofrecen visiones edénicas, incontaminadas, mediante tópicos hogareños o panorámicos rurales de puro goce de vivir. Para lograr esa sensación de vitalidad cada artista emplea colores cálidos, contrastantes, iluminados, con composiciones que denotan equilibrio y disposición de lograr el impacto de sus visiones, despreocupados por el canon ortodoxo de las academias y el buen hacer de la historia oficial del arte universal. Diríase que asistíamos a otra dimensión del quehacer plástico no tan reconocida como debiera ser de sus protagonistas.

Las premiaciones se anunciaron en un espacioso local, originalmente en ruinas, que fuera reconstruido por los propios pintores santiagueros nucleados en el grupo Bayate radicado en Mella y liderado por Luis  Rodríguez Ricardo (El Estudiante), quien presidió el Comité Organizador del III Salón. Ubicado muy cerca de las arterias principales de la capital provincial, lo que podría denominarse la catedral de los naif resultó pequeño ante la afluencia de público. Esta vez el tema del salón versó sobre el centenario de la industria azucarera en el municipio Mella, fundada por un grupo de suecos radicados en el lugar conocido por Bayate. Con la presencia del embajador sueco Jonas Loven, se concedieron los premios principales a Carlos Leiva Beltrán, Angel Llopiz Martínes y Yanet Parra García, quienes con poéticas muy personales ofrecieron modélicas expresiones del arte ingenuo. Hubo menciones para Yamileydis Lamas, Rubiseldys Bernal, Eduardo Núñez, Osmar Peña y Roberto Guerra así como un reconocimiento especial para el conjunto de obras fuera de concurso del joven Gabriel Ruez, quien pinta desde temprana edad con el grupo Bayate.

En la sala Titón, ubicado en la sede de la Uneac, sesionó el encuentro teórico. Se presentaron las conferencias La candidez poética del arte popular espirituano, por el autor de este comento, la cual muestra la labor de más de una docena de cultores del género en Sancti Spíritus; Emigración sueca desde Minnesota a Cuba,  por la historiadora sueca-norteamericana Marilyn McGriff; quien cuenta las andanzas cubanas de sus antepasados; y La vida de Eric Ekman en Cuba, por los investigadores cubanos Nayte Serguera y Manuel García, quienes subrayaron la labor del destacado botánico sueco con residencia temporal en Bayate descubridor de más de mil especies de la flora cubana. Momento especial lo constituyó la presentación del libro profusamente ilustrado Bayate, del escritor sueco Thomas Gustafasson.

El encuentro en los municipios de Mella, San Luis y Songo-La Maya constituyó una aventura henchida de agradables sorpresas visuales revelador de una memorable labor comunitaria con grupos etáreos. En Mella nos sorprendió el recibimiento de niñas y niños que actuaron para nosotros. Acto seguido  se visitó el hogar de Luis El Estudiante donde radica el museo Memorias de Bayate, síntesis de la historia local gravitada por la presencia de los suecos llegados a la zona a principios del siglo XX. Se trata de una colección de fotos y documentos que registran la presencia de estos inmigrantes y una selección de pinturas de Luis Rodríguez Arias (El Panadero), coordinador del grupo Bayate, quien sintetiza la historia local con sus obras naif cargadas de gracia edénica y complacencia por espacios innombrados por su poder evocador. En San Luis se estuvo en el museo de la localidad, reservorio de objetos valiosos personales de su hijo ilustre Ruperto Jay Matamoros como la Orden Félix Varela y la Distinción por la Cultura Nacional, entre otras medallas, cuadros de su autoría y pinceles y paleta fabricados por él. En esa localidad se inauguró una muestra personal de Osmar Peña, verdadero cronista de lo cotidiano con obras pobladas por personajes del lugar, reveladoras de un virtuosismo singular y una concienzuda composición espacial. El recorrido culminó en Songo-La Maya con la inauguración de la exposición personal de Isabel Álvarez, caracterizada por sus estampas pictóricas gráciles, de tenue humor y un modo de hacer de magistral impericia en el uso de la línea, el color y la disposición de las figuras humanas.

Como resaltara el profesor e historiador santiaguero Rafael Duharte en las conclusiones, el III Salón regional de pintura naif Ruperto Hay Matamoros constituye un hito importante para las artes visuales de la nación al desbordar el territorio ante la labor mancomunada del grupo Bayate, las autoridades locales, el Comité Provincial de la Uneac, el Cieric e instituciones del Sectorial Provincial de Cultura con la colaboración de otras numerosas organizaciones y entidades del territorio y el extranjero. En pocas palabras, la cita demostró excelencia en la organización general, la curaduría, el catálogo, la estrategia promocional y la revelación de un grupo de artistas naif orgullosos de revelar la identidad de su terruño, conocidos en Cuba y otros países como los pintores de Bayate. Descubrí entonces en mi condición de presidente del jurado del salón, que por vez primera asistía, que han sido años de duro bregar y de nobles desafíos para poder ganarse un lugar en la historia de la cultura santiaguera.

 

Dr.C. Luis Yero fue el presidente del jurado, investigador, crítico de arte y presidente de la sesión de Artes Plásticas de la Uneac de la provincia de Santi Spíritus.

 

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