Un nuevo premio para Vaillant

Por Paquita de Armas

Rodulfo Vaillant deja cualquier plato por unas berenjenas. Le da igual que sean al adobo que en salsa. Lo disfruta, lo saborea, como hace cuando habla de su Santiago de Cuba querido.

Lo conocí porque es el compañero de otra santiaguera, amiga, hermana, aunque de él había escuchado mucho. (“Y debías saber de él mucho más”, me recriminaría mi amigo Joaquin Borges Triana, pero de música… sólo soy una consumidora) Lleva no sé cuantos años presidiendo la filial de la UNEAC en la Ciudad Héroe y ha logrado mantener en la sede de su organización una programación variada, muy cubana y atractiva no sólo para los artistas sino para el público en general.

Cada año organiza múltiples encuentros y es coauspiciador de otros tantas acciones culturales que tienen como sede a aquella tierra. Lo sé porque cuando pasan unos días y no lo veo en La Habana, le pregunto a Milene y me dice “está enredado en…” una de esas maniobres artísticas que en Santiago tienen un sabor especial.

Miembro de mérito de la UNEAC, tiene otros reconocimientos: las medallas Lucha Clandestina; 30, 40 y 50 aniversarios de las FAR; de la Alfabetización, de la Universidad de Extremadura, en España; del municipio San Martín, en Argentina; la Distinción por la Cultura Nacional, la Raúl Gómez García, la Placa José María Heredia, la Distinción Benny Moré, los diplomas Nicolás Guillén y Amadeo Roldán. Desde el 15 de diciembre último tiene el Premio Nacional de Música Por la obra de la vida, que anualmente otorga la Asociación de Músicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

Debía haber estado allí con él, un santiaguero de pura cepa, pero llegando del Hotel Nacional, sede del Festival de Cine, me recosté en mi cama y desperté a las cinco de la tarde. Por tal razón no tengo fotos de ese momento importante para mi amigo de “Shago” que dijo al periódico Sierra Maestra “Me siento agasajado con este reconocimiento que me hace la Uneac, más porque el jurado que evaluó las propuestas lo integran figuras muy importantes de la música en Cuba, presidido por el maestro Guido López-Gavilán del Rosario, toda una personalidad de la cultura cubana.”

Este topógrafo agrimensor, disciplina por la que tuvo que dejar una carrera de trompetista, nació en el musical barrio de Los Hoyos. Compuso su primera canción a los 13 años y ya llegan a doscientas sus piezas, interpretadas, entre otras agrupaciones por Estrellas Cubanas, Ritmo Oriental, Maravilla de Florida, Riverside, Pancho el Bravo, los Van Van (Se muere la tía) y Revé (Yo no quiero que seas celosa).

La música la lleva Vaillant en su sangre, ha volado con sus boleros y guarachas en voces como las de Esperancita Ibis, Ivette Cepeda, Nancy Maura, Anais Abreu, Grisell Gómez, Gina León y Yaima Sáez.

Su vasta obra ha permitido más de 80 grabaciones en Cuba y el extranjero; es miembro de la Sociedad General de Autores Española (SGAE) y en los archivos del Instituto Smithsonian, en la Biblioteca del Capitolio, en Washignton, aparece registrado como uno de los autores cubanos importantes dentro de la música popular bailable.

Pero a esa incansable y prolífera obra como compositor, Vaillant une la de un promotor cultural fuera de serie: ayudó a Adalberto Álvarez, a fundar el Conjunto Son 14, también a Oscar y Chucho Valdés para armar el portentoso Irakere; contribuyó a reorganizar la orquesta Chepín Chovén; fundar el grupo Folkloyuma, ha mantenido vivo, contra todas las adversidades el Festival de Boleros que creó y organiza desde 1989 en la ciudad oriental, su influencia está en los festivales del creador musical, los de aficionados del MININT y de la CTC, incluso, ha puesto su granito de arena en el rescate de lo más autóctono del célebre carnaval santiaguero.

Es un anfitrión de primera (claro, me dirán, es santiaguero), lo he comprobado en dos ocasiones y con toda justicia ostenta la condición de Hijo Ilustre de la ciudad de Santiago de Cuba. Al Sierra Maestra declaró “Llevo más de 50 años en la vida artística, en la composición pero ante todo me considero uno de los más fervientes promotores culturales y defensores de la cultura en Santiago de Cuba”.

Ahhhhh, no puedo olvidar con la orquesta Maravilla de Florida grabó Carne con Berenjena ¿me das la receta, Vaillant?.

1 comentario

    • Adonis Torres Zamora on 12 enero, 2018 at 04:00
    • Responder

    Honrar honra, José Martí.
    Tengo la oportunidad de conocer a Rodulfo Vaillant hace mas de 30 años por razón de haber sido vecino y ya poseía reconocimiento social, respeto y admiración como creador, director de proyectos artísticos y todo el vecindario sabía que era una personalidad nacional ante la música cubana. merecido reconocimiento, enhorabuena.

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