Se acerca Cultura y Sociedad

A dos semanas del comienzo  de Cultura y Sociedad (25 y 26 de octubre, Teatro Heredia) compartimos las reflexiones de algunos de los organizadores y panelistas:

Me parece que es muy importante la realización de este evento, porque  es muy necesaria una reflexión desde la intelectualidad para poder transformar el entorno de la ciudad de Santiago de Cuba, y el mundo espiritual de los santiagueros es importante. Santiago de Cuba se va transformando físicamente  a una velocidad muy acelerada, pero la transformación física, el aspecto exterior de la ciudad, no se puede divorciar  del mundo espiritual y cultural del ser humano que la habita. Por lo tanto, es imprescindible que  los que tienen el conocimiento, los intelectuales, los investigadores, los creadores contribuyan, desde el saber, a brindar a los decisores herramientas para entre todos hacer una ciudad mejor.

(Víctor Hugo Leyva Sojo, director de Extensión Universitaria, Universidad de Oriente)

El evento Cultura y Sociedad, que promueva la Uneac, es una oportunidad y un espacio para el debate. Y también es el momento de reflexión de la cultura santiaguera sobre los problemas de Santiago de Cuba. Yo creo que hay que trascender algunas visiones  pequeñas sobre nuestra realidad y enfocarla desde los valores, enfocarla desde los sueños, y enfocarla también desde las necesidades de la población santiaguera. Eso implica que la intelectualidad santiaguera se tenga que involucrar en la propuesta de soluciones,  pero también en el diagnóstico de una realidad. Yo creo que ahí está uno de los aportes más importantes que supone este momento para la ciudad el espacio Cultura y Sociedad.

(René Fidel González Díaz, jurista, investigador, escritor, miembro de la Uneac)

Ya nosotros partimos de una experiencia previa,  donde se plantearon estrategias, plataformas de trabajo, convenios de trabajo. Creo que estamos en el punto en que necesariamente debemos revisar lo que se ha hecho, lo que no se ha hecho y en qué medida podemos perfeccionar nuevos mecanismos de producción y de asimilación de lo cultural. Pienso que ahí es donde fundamentalmente radica la importancia de un evento de estos. En analizar la dimensión cultural de una ciudad que obviamente está cambiando a un ritmo vertiginoso y que necesariamente requiere de una revisión de  sus procesos y sus dinámicas culturales.

(Julio César Jiménez Jardinez, escritor, investigador, miembro de la Uneac)

 

Es importante un evento de esta naturaleza porque nos induce a sensibilizarlos sobre nuestra realidad de hoy. Hablo de las personas que estamos cercanas a la construcción de la ciudad de Santiago de Cuba, como ente vivo y dinámico que siempre está en movimiento y transformándose. Y pienso que puede atraer también  y ojalá lo haga a toda la población.

Santiago es una de las siete primeras villas fundadas por Diego Velázquez, es la última de las siete villas. Tiene un trazado único en todo el país, el trazado de  la ciudad campamento. Fue trazada de una manera regular pero se  reafirma con la obra que hace Juan de Císcara después del ataque inglés en el siglo XVII. Eso hace que Santiago conserve una estructura urbana única dentro de las ciudades del Caribe y dentro de las ciudades cubanas. Ella y La Habana, que mantiene una estructura semiregular.

Santiago siguió con una estructura de plaza central, como lo van a prescribir en 1573 las Leyes de Indias. Esto supuso también que durante la época colonial hubiese normativas para organizar y estructurar la ciudad, su crecimiento y su desarrollo. Estas normativas siempre tuvieron  digamos  la característica, como pienso que en cualquier ciudad caribeña, de cumplirse al principio, cuando son dictadas y después olvidarse. Pero incluso en este proceso de va y viene, la ciudad mantuvo una estructura que se respetó durante toda la época colonial, llega hasta la república y también hasta nuestros días. En estas normativas gubernamentales se organizaba también la civilidad. Los ciudadanos contribuían al mantenimiento de la ciudad, de su estructura, de sus normas de vida, de su higiene, lo que  permitió que la ciudad fuera percibida de una manera. Indudablemente, a mi juicio, esto contribuyó  a que el santiaguero sea un individuo muy aferrado a su tierra. Y lo vemos reflejado no solo en la arquitectura y en la estructura urbana, sino también en la plástica. Vemos que el espacio santiaguero nos conduce a una identidad,  y que esta identidad es reflejada por pintores desde la época colonial, por cartógrafos como Louis Francois Delmés y por plásticos del siglo XX, geniales, como José Julián Aguilera Vicente, quien reflejó de manera magistral  la ciudad, el propio Horruitinier , con su estilo singular.

Digamos que todas es memoria histórica de Santiago de Cuba lleva a la protección de la ciudad, a la salvaguarda de sus construcciones, de sus hitos arquitectónicos y también del saber vivir de su gente. Del respeto hacia el otro y del mejoramiento en sentido general, que es por lo que yo pienso todo ciudadano santiaguero debe trabajar.

(María Elena Orozco Melgar, investigadora, profesora del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Oriente, miembro de la Uneac)

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