Corrían los años cincuenta del pasado siglo y un grupo de jóvenes estudiantes del bachillerato nos reuniamos, principlamente en tiempos de exámenes, en la casa de la familia Sabó, sita en calle Finlay No. 6. Allí residía Rosa, nuestra compañera de estuidos.
Allí también conocimos su novio, Lincoln Camué Nohaya. Pronto nos familiarizamos con él, y supimos que era pintor y trabajaba en un taller de impresiones silk screen. Que con su sueldo mantenía a su madre y hermanos, y ayudaba la novia, acción notable si tenemos en cuenta la humilde procedencia de todos ellos.
También nos llamó la atención la paciencia y comprensión con las que soportaba nuestra presencia, en aquellas noches en que seguramente hubiese prefeido pasar tiempo a solas con Rosa.
El transcurrir del tiempo nos lo presenta como uno de los artistas plásticos que, al Triunfo de la Revolución, encabezaron el resurgimiento de estas manifestaciones en Santiago de Cuba. Esta nueva generación, que integraron entre otros José Loreto Horruitiner, Pedro Arrate, Luis Mariano Frómeta y Raúl Alfaro, proyectaron las artes visuales santiagueras hacia todo el país, haciendo gala de una variedad de estilos, diferentes entre sí, pero que tenían como principal característica su frescura y espíritu de renovación.
La trayectoria artística de Camué fue avalada por varios reconocimientos importantes, entre los que destacamos la Distinción por la Cultura Nacional, la condición de Artista de Mérito de la Uneac y el título de Hijo Ilustre de Santiago de Cuba.
Después de varios años de batallar en contra de las enfermedades, Lincoln Camué Nohaya falleció a las 5.45 pm del pasado 26 de noviembre. Una coincidencia triste, pues ese día es el cumpleaños de su esposa, Rosa Eugenia Sabó Salas.
El artista, que se mantuvo activo casi hasta el final, deja un legado de contribución permanente a la cultura cubana, y lo que tal vez es más importante, una huella en todos los que lo conocieron, pues fue un buen hijo, buen padre, buen hermano y buen amigo.
La Uneac santiaguera ha perdido a uno de sus bastiones.
Gracias por haber cooperado siempre desinteresadamente con nosotros
Descansa en paz, hermano
Rodulfo Vaillant García




